Un caso clínico publicado en CHEST 2025
Los
profesionales sanitarios observamos como hay personas que recurren a los cigarrillos
electrónicos como "puente" para dejar de fumar.
Os presento un caso clínico presentado en el Congreso
CHEST 2025 en Chicago que nos pone en guardia: el vapeo puede desencadenar
complicaciones pulmonares tan graves como la hemorragia alveolar difusa (HAD).
AL principio la
paciente estaba estable, sin fiebre, con una saturación de oxígeno normal
(98%). La radiografía de tórax era prácticamente normal.
Se practicó angio-tac
que reveló opacidades bilaterales en vidrio deslustrado, que como sabemos es la
imagen característica del daño alveolar, y una opacidad focal en la língula lo
que generó sospecha de hemorragia pulmonar, compatible con EVALI.
Se realizó una
broncoscopia que evidenció un coágulo de
sangre organizado cerca del lóbulo superior izquierdo (LUI)/língula. Se
procedió a la biopsia y la zona comenzó a sangrar masivamente, lo que obligó a
interrumpir el procedimiento.
La paciente
acabó ingresando en la UCI, intubada y con ventilación mecánica. Solo tras
descartar minuciosamente infecciones, cáncer y enfermedades autoinmunes, el
diagnóstico quedó claro: hemorragia alveolar difusa causada por el vapeo.
¿Cómo daña el vapeo
el pulmón?
•
Daño
directo en las células epiteliales de la vía aérea y los alvéolos por
productos químicos tóxicos aerosolizados, infiltración de células inflamatorias
•
Disfunción
de la barrera endotelial, que permite la salida de sangre hacia los espacios
aéreos y conduce a la alveolitis hemorrágica.
•
Estrés
oxidativo y apoptosis celular que perpetúan el daño.
El resultado: los alvéolos se llenan de sangre y fibrina en lugar de aire. A esto lo llamamos hemorragia alveolar difusa, una entidad que puede poner en riesgo la vida
Diagnóstico:
el gran desafío de la exclusión
El EVALI es un
diagnóstico de exclusión. Es decir, para llegar a él hay que descartar primero
todo lo demás. En este caso, se descartó tromboembolismo pulmonar, infección
bacteriana y viral, neoplasia, vasculitis y enfermedades autoinmunes como el
lupus o la artritis reumatoide.
Solo cuando
todos los estudios resultaron negativos —cultivos, citologías, marcadores
autoinmunes (ANA, ANCA, FR), panel viral— se pudo concluir que el vapeo era el
culpable directo.
Tratamiento y evolución
La paciente
requirió ventilación mecánica invasiva durante su estancia en la UCI. Tras
estabilizarse, fue retirada progresivamente dicha ventilación y finalmente dada
de alta con broncodilatadores de rescate, corticosteroides inhalados y
azitromicina. El cese definitivo del vapeo fue parte esencial del plan
terapéutico.
¿Qué nos deja este caso?
Tres
reflexiones fundamentales:
•
El vapeo
no es inocuo. Ni siquiera en personas que lo usan como sustituto del tabaco. La
lesión pulmonar puede ser tan o más grave que la del tabaquismo convencional a
corto plazo.
•
Los
médicos debemos preguntar siempre sobre el uso de cigarrillos electrónicos. No
basta con preguntar si el paciente fuma; debemos explorar también el vapeo, los
cartuchos utilizados y la frecuencia de uso.
La
investigación en este campo es urgente. Necesitamos datos sobre qué sustancias
son más dañinas, qué grupos poblacionales son más vulnerables y cómo regular el
mercado de cigarrillos electrónicos de manera efectiva
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Dhot P, Flores Guardado FJ, Perez E. "Up
in Smoke: A Case of Vaping-Induced Pulmonary Hemorrhage." CHEST, vol. 168,
núm. 4S, octubre 2025, p. 5281A-5282A. DOI: 10.1016/j.chest.2025.07.2959
2. Triantafyllou GA, et al. Vaping-associated
acute lung injury: A novel epidemic. Pulm Circ. 2020.
3. Henry TS, et al. Imaging findings of
vaping-associated lung injury. N Engl J Med. 2019; 381:1486-1487.
4. Cheng T, et al. Chemical evaluation of
electronic cigarettes. Tob Control. 2021.
Autora: Pilar Roca Navarro.
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