El tabaquismo sigue siendo un reto relevante en salud
laboral, especialmente cuando su impacto trasciende al propio fumador y afecta
también a quienes comparten el entorno de trabajo.
Ya en la Declaración de Luxemburgo (1997), la promoción de
la salud en el trabajo se planteó como una herramienta clave para mejorar el
bienestar de las personas trabajadoras. En esta misma línea, la Organización
Internacional del Trabajo (OIT) definió que:
El trabajo puede ocasionar enfermedades en los trabajadores
si se realiza en condiciones dañinas, si la formación es inadecuada o si
carecen del apoyo de sus compañeros. En contrapartida, también puede ser origen
de desarrollo personal y mejora de habilidades.
Este enfoque integral sigue siendo hoy plenamente vigente. Y
dentro de este paradigma, la exposición al humo del tabaco, tanto activo como pasivo,
representa un riesgo que no puede ignorarse.
A pesar de los avances normativos, la exposición al humo
ambiental de tabaco en el trabajo continúa siendo un problema relevante. En el
estudio “New data reveals the GB jobs most likely to be exposed to second-hand
smoke” (Action on Smoking and Health, agosto de 2025), se destaca que: 1 de
cada 7 trabajadores británicos declara estar expuesto al humo ambiental de
tabaco en su trabajo y existen sectores con mayor exposición
(Transporte, Hostelería... ) Las encuestas sobre tabaco en las CCAA y a nivel
nacional, reflejan datos similares cuando se incluyen preguntas sobre el
entorno laboral. https://dx.doi.org/10.1016/j.gaceta.2024.102413"La
valoración de la exposición al humo ambiental de tabaco en las encuestas de
salud de España"
Estos datos reflejan que el problema no está totalmente
resuelto, especialmente en determinados sectores y situaciones.
Uno de los aspectos más llamativos es que ninguna
legislación de seguridad y salud laboral aborda de forma específica la
exposición al humo del tabaco en espacios semiabiertos, como:
Terrazas de hostelería
Vehículos de uso laboral
Instalaciones deportivas
Esto ocurre a pesar de que el humo del tabaco es un
carcinógeno reconocido, y de que:
Existe aumento del riesgo de cáncer de pulmón en personas no
fumadoras expuestas.
El riesgo se incrementa con los años de exposición
acumulada.
Es una fuente de riesgo para la seguridad de instalaciones críticas
(presencia de sustancias inflamables o explosivos)
Además, tampoco se observan referencias explícitas a este
carcinógeno en el anteproyecto de reforma de la Ley de Prevención de Riesgos
Laborales de 1995, lo que genera un debate importante en el ámbito preventivo.
Probablemente, esta ausencia se explique porque el riesgo se
considera parcialmente controlado mediante la legislación sanitaria, que sí ha
ido ampliando progresivamente los espacios libres de humo.
Mientras se esperan avances legislativos más específicos,
existe un campo de actuación clave: la promoción de la salud en el entorno
laboral.
Los programas de ayuda a la cesación tabáquica en los
centros de trabajo no sólo benefician a la persona fumadora, sino que
contribuyen a generar una cultura organizacional más saludable.
Desde mi experiencia en un servicio de prevención de riesgos
laborales en el ámbito sanitario he observado un fenómeno interesante:
El efecto contagio positivo
Cuando una persona deja de fumar, puede desencadenar un
efecto espejo en sus compañeros de trabajo:
Se refuerza la motivación colectiva.
Se normalizan hábitos más saludables.
Se favorecen decisiones similares en otros miembros del
equipo.
Este “contagio positivo” convierte al entorno laboral en un
espacio clave para impulsar cambios de comportamiento sostenibles.
El tabaquismo en el entorno laboral no es solo una cuestión
individual, sino colectiva. Aunque la legislación ha avanzado, aún existen
zonas grises y bolsas de colectivos de trabajadores que requieren mayor
atención.
Mientras tanto, las empresas y los trabajadores tienen en su
mano una poderosa herramienta: fomentar entornos de trabajo saludables y apoyar
activamente a quienes desean dejar de estar expuestos al humo del tabaco
Y ya por último desear un trabajo sin humo y que en
vacaciones el tabaco se quede fuera de la maleta
Autora: Ana I. Arizón Benito.
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