martes, 28 de julio de 2026

CUANDO EL HUMO NO SE VA DE VACACIONES: ABORDAJE DEL TABAQUISMO EN EL ENTORNO LABORAL.

 

El tabaquismo sigue siendo un reto relevante en salud laboral, especialmente cuando su impacto trasciende al propio fumador y afecta también a quienes comparten el entorno de trabajo. 

Ya en la Declaración de Luxemburgo (1997), la promoción de la salud en el trabajo se planteó como una herramienta clave para mejorar el bienestar de las personas trabajadoras. En esta misma línea, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) definió que:

El trabajo puede ocasionar enfermedades en los trabajadores si se realiza en condiciones dañinas, si la formación es inadecuada o si carecen del apoyo de sus compañeros. En contrapartida, también puede ser origen de desarrollo personal y mejora de habilidades.

Este enfoque integral sigue siendo hoy plenamente vigente. Y dentro de este paradigma, la exposición al humo del tabaco, tanto activo como pasivo, representa un riesgo que no puede ignorarse.

 

                                  Fumar en el Trabajo - Prevención de Riesgos Laborales                   

A pesar de los avances normativos, la exposición al humo ambiental de tabaco en el trabajo continúa siendo un problema relevante. En el estudio “New data reveals the GB jobs most likely to be exposed to second-hand smoke” (Action on Smoking and Health, agosto de 2025), se destaca que: 1 de cada 7 trabajadores británicos declara estar expuesto al humo ambiental de tabaco en su trabajo y existen sectores con  mayor exposición  (Transporte, Hostelería... ) Las encuestas sobre tabaco en las CCAA y a nivel nacional, reflejan datos similares cuando se incluyen preguntas sobre el entorno laboral. https://dx.doi.org/10.1016/j.gaceta.2024.102413"La valoración de la exposición al humo ambiental de tabaco en las encuestas de salud de España"

Estos datos reflejan que el problema no está totalmente resuelto, especialmente en determinados sectores y situaciones.

Uno de los aspectos más llamativos es que ninguna legislación de seguridad y salud laboral aborda de forma específica la exposición al humo del tabaco en espacios semiabiertos, como:

Terrazas de hostelería

Vehículos de uso laboral

Instalaciones deportivas

Esto ocurre a pesar de que el humo del tabaco es un carcinógeno reconocido, y de que:

Existe aumento del riesgo de cáncer de pulmón en personas no fumadoras expuestas.

El riesgo se incrementa con los años de exposición acumulada.

                                                   EL MUNDO | Suplemento salud 646 - El humo del cliente dispara el riesgo de  cáncer del camarero

Es una fuente de riesgo para la seguridad de instalaciones críticas (presencia de sustancias inflamables o explosivos) 

Además, tampoco se observan referencias explícitas a este carcinógeno en el anteproyecto de reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales de 1995, lo que genera un debate importante en el ámbito preventivo.

Probablemente, esta ausencia se explique porque el riesgo se considera parcialmente controlado mediante la legislación sanitaria, que sí ha ido ampliando progresivamente los espacios libres de humo.

Mientras se esperan avances legislativos más específicos, existe un campo de actuación clave: la promoción de la salud en el entorno laboral.

Los programas de ayuda a la cesación tabáquica en los centros de trabajo no sólo benefician a la persona fumadora, sino que contribuyen a generar una cultura organizacional más saludable.

Desde mi experiencia en un servicio de prevención de riesgos laborales en el ámbito sanitario he observado un fenómeno interesante:

El efecto contagio positivo

Cuando una persona deja de fumar, puede desencadenar un efecto espejo en sus compañeros de trabajo:

Se refuerza la motivación colectiva.

Se normalizan hábitos más saludables.

Se favorecen decisiones similares en otros miembros del equipo.

Este “contagio positivo” convierte al entorno laboral en un espacio clave para impulsar cambios de comportamiento sostenibles.

El tabaquismo en el entorno laboral no es solo una cuestión individual, sino colectiva. Aunque la legislación ha avanzado, aún existen zonas grises y bolsas de colectivos de trabajadores que requieren mayor atención.

Mientras tanto, las empresas y los trabajadores tienen en su mano una poderosa herramienta: fomentar entornos de trabajo saludables y apoyar activamente a quienes desean dejar de estar expuestos al humo del tabaco 

 Y ya por último desear un trabajo sin humo y que en vacaciones el tabaco se quede fuera de la maleta 

 

Autora: Ana I. Arizón Benito.

 

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