En estos últimos años se está cambiando la forma de consumo de tabaco y nicotina. Productos como el snus y bolsitas de nicotina están ganando terreno progresivamente. La falta de regulación por parte de las instituciones y las estrategias de márketing de la industria tabacalera está generando que estos productos sean cada vez más consumidos, llegando a ser fácil su compra en países como España.
Para saber las diferencias entre estos dos productos debemos mirar hacia atrás. El snus es un tipo de tabaco húmedo en polvo que se coloca debajo del labio superior. Tiene origen en Suecia, donde alcanzó su máxima popularidad a principios del siglo XX antes de ser parcialmente desplazado por el cigarrillo. Por su parte, las bolsas de nicotina son de creación mucho más reciente: surgieron alrededor del año 2019 en mercados como Estados Unidos, Reino Unido y la propia Suecia como una alternativa sin tabaco que contienen sales de nicotina junto con otras sustancias [1].
Aunque el snus suele percibirse como una
opción menos perjudicial que el cigarrillo convencional, esta idea es engañosa,
ya que el producto no está exento de riesgos importantes para la salud. Se
comercializan con sabores atractivos (menta, frutas, café) que atraen a jóvenes
y no fumadores, facilitando la transición posterior al tabaco convencional.
[1].
Snus
La venta de productos de tabaco de uso oral, categoría a la que pertenece el snus, está estrictamente prohibida en España y en todo el territorio de la Unión Europea, con la única excepción de Suecia [2].
Por otra parte, las bolsitas de nicotina,
frecuentemente denominadas productos «blancos» debido a su naturaleza química y
a la ausencia total de hojas de tabaco, se presentan como un formato de
administración oral compuesto por una mezcla de sales de nicotina e
ingredientes secundarios. Entre sus componentes habituales destacan la celulosa
microcristalina, el carbonato de sodio y otras sales de carbónico, junto con
ácido cítrico y variados aromatizantes destinados a facilitar la absorción [1].
El uso de estas bolsitas de nicotina conlleva una amplitud de efectos nocivos, comenzando por su alta capacidad adictiva derivada de dosis de nicotina que pueden superar significativamente a las de los cigarrillos convencionales. A nivel sistémico, provocan aumentos inmediatos en la presión arterial y la frecuencia cardíaca, contribuyendo a largo plazo al desarrollo de diferentes enfermedades cardiovasculares como la arteriosclerosis. Los síntomas de intoxicación aguda pueden incluir náuseas, vómitos, diarrea y sudores fríos, llegando en casos de exposición grave a producir convulsiones y depresión respiratoria [1, 2, 3].
En la cavidad oral, el contacto directo y prolongado causa lesiones que varían desde queratosis por tabaco hasta gingivitis, periodontitis y la destrucción ósea en la mandíbula. Asimismo, la detección de nitrosaminas específicas del tabaco —clasificadas como carcinógenos del Grupo 1— junto con biomarcadores inflamatorios elevados, sugiere un riesgo potencial de desarrollo de cáncer oral [4, 5].
Desgraciadamente, pese a las advertencias
de las autoridades sanitarias, es posible adquirir las bolsitas de nicotina con facilidad a
través de canales online y en estancos, aprovechando los vacíos en la normativa
vigente en España.
¿Por qué son legales las bolsitas de nicotina en España?
La situación legal de estos productos en España es compleja debido a su composición química y la falta evidente de una normativa específica previa [6]. Mientras que la legislación europea vigente prohíbe de forma tajante la venta de productos de tabaco de uso oral tipo snus en todos los Estados miembros, con la única excepción histórica de Suecia, las bolsitas de nicotina han logrado eludir esta prohibición al carecer de hojas de tabaco en su mezcla [2]. Este vacío legal ha permitido su entrada en el mercado nacional, donde incluso se han llegado a clasificar de manera sorprendente bajo la definición de "medicina" según el RD 1345/2007, basándose en supuestas propiedades terapéuticas que los expertos sanitarios consideran inexplicable para un producto de carácter adictivo [2]. Ante este escenario, el Ministerio de Sanidad ha comunicado recientemente su intención de implementar una regulación estricta que ponga fin a esta ambigüedad, estableciendo requisitos claros de etiquetado, estándares de seguridad y nuevas restricciones en su comercialización para proteger la salud pública [2,3].
¿Pueden ser una alternativa para reducción de daños?
La industria tabacalera intenta posicionar estos productos bajo la premisa de la "reducción de daños"; sin embargo, organismos como la SEPAR y el CNPT denuncian que se trata de una estrategia puramente comercial y engañosa. Esta preocupación se fundamenta en la altísima capacidad adictiva de las bolsas, que pueden contener hasta 47,5 mg de nicotina, induciendo en dosis elevadas niveles de esta sustancia en sangre que superan a los de los cigarrillos convencionales [1, 2].
Asimismo, estos productos funcionan como una peligrosa puerta de entrada al tabaquismo al comercializarse con aromas atractivos de menta, frutas o café, los cuales captan el interés de jóvenes y no fumadores, facilitando una transición posterior hacia el tabaco convencional [1, 2, 3].
Finalmente, a pesar de promocionarse como productos libres de tabaco, se ha detectado la presencia de nitrosaminas específicas del tabaco (NET) en más de la mitad de las muestras analizadas, sumándose a una toxicidad oral contrastada que vincula su uso con la aparición de leucoplasias, recesión gingival y un incremento de biomarcadores inflamatorios directamente relacionados con el riesgo de desarrollar cáncer oral, entre otros. [4].
Conclusiones
Es fundamental reafirmar que, desde la perspectiva de la Salud Pública, la verdadera estrategia de reducción de daños no reside en el empleo de productos alternativos, sino en lograr la cesación completa y definitiva de todo consumo de tabaco y nicotina [6].
Las bolsitas de nicotina representan un problema de salud pública emergente y muy grave que no debe ser considerado bajo ninguna circunstancia como una alternativa segura al tabaco. La industria tabacalera no deja de introducir nuevos productos con nicotina, realizando un lavado de cara para atraer a nuevos clientes.
Lo que no se registra, no se evidencia. Ni la Encuesta sobre uso de drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES) realizada en 2025, ni la Encuesta sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES) realizada en 2024 nombran el uso de las nicotine pouches, con lo cual no podemos evidenciar la magnitud del problema ni presionar para regularlo.
Por tanto, urge una respuesta legislativa contundente que regule estos
nuevos dispositivos y considerar su retirada total para evitar que se normalice
una nueva forma de dependencia a la nicotina entre la población.
Autora: Alba Franco Barral
Bibliografía
- Ministerio
de Sanidad. Bolsitas de nicotina ("Nicotine pouches") (Informe
del Instituto Federal para Valoración de Riesgos (BfR) de Alemania).
Madrid: Unidad de Prevención del Tabaquismo; Abril 2023.
- de
Granda-Beltrán AM, Cristobal-Fernández MI, de Granda-Orive JI. Las
bolsitas de nicotina: nuevo negocio de la industria del tabaco. Problema
grave de salud pública. Prev Tab [Internet]. 2024;26(4):9-11. Disponible
en: https://doi.org/10.69703/pt.v26i4.1
- Sociedad
Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). SEPAR alerta sobre los
riesgos de las bolsitas de nicotina y reclama su retirada del mercado
[Comunicado de prensa]. Madrid: SEPAR; 28 de agosto de 2024.
- Rungraungrayabkul
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- Miluna-Meldere
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- Ayesta A,
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daños en tabaquismo desde la Salud Pública. Rev Esp Salud Pública
[Internet]. 2024;98:e202405037. Disponible en: https://ojs.sanidad.gob.es/index.php/resp
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