La
aparición en escena de los nuevos dispositivos susceptibles de liberar nicotina
(DSLN) o Electronic Nicotine Delivery
Systems (ENDS), es una
amenaza grave para la salud de la población. Estos productos no contienen tabaco y en la directiva
Europea 2014/40/ UE se les considera como “productos relacionados” con el
tabaco.
La epidemia del consumo de tabaco
está evolucionando hacia el uso dual de tabaco con este tipo de dispositivos
(especialmente los cigarrillos electrónicos - CE) y también con los productos
de tabaco calentado (PTC) o Heated Tobacco Products (HTP). El uso simultáneo
prolongado de cigarrillos y cigarrillos electrónicos puede ocasionar daños a la
salud similares o adicionales a los derivados del uso exclusivo de cigarrillos.
Aunque la toxicidad potencial de los CE no está aún definida, porque
su daño es diferido al igual que con el tabaco, la evidencia científica muestra
que en ningún caso son inocuos. Es probable que sean menos tóxicos que los
cigarrillos convencionales, pero no está claro que la reducción de la toxicidad
sea significativa. Estos productos liberan
sustancias químicas nocivas (l aerosol que se genera al usar un
cigarrillo electrónico contiene más de 200 sustancias tóxicas, algunas de ellas
son cancerígenas) y contienen nicotina, que es
altamente adictiva, la evidencia concluye que son tan adictivos como los
cigarrillos convencionales. Además, dada la presencia de estas sustancias
químicas, se requiere investigación adicional de alta calidad sobre sus efectos
en la salud a corto y largo plazo.
Si bien estos dispositivos se han promocionado como
“útiles para dejar de fumar”, su evidencia no está demostrada y no se
recomiendan para tal uso. Y aunque los
cigarrillos electrónicos se presentan como una alternativa para dejar de fumar,
su uso es cada vez más frecuente entre los jóvenes.
Según la Encuesta sobre uso de drogas en Enseñanzas
Secundarias en España (ESTUDES) realizada en 2025 a la población española entre
14-18 años, el 27,1% ha usado CE en el último mes, el 40,8% en el último año y
49,5% alguna vez en la vida, descendiendo 5,1 puntos porcentuales respecto a
2023, la prevalencia es ligeramente superior en
chicas (50,5% vs 48,5% hombres), su consumo se incrementa de los 14 a 17 años,
registrándose un ligero retroceso del consumo en el grupo de alumnos de 18 años.
Según la Encuesta sobre Alcohol y Drogas en España
(EDADES) realizada en 2024 a la población española entre 15-64 años, el 19,0% de las personas de 15 a 64 años ha
consumido cigarrillos electrónicos alguna vez en la vida, porcentaje superior
al obtenido en 2022 (12,1%), y casi el doble del 10,5% de 2020, se consumen
mayoritariamente con nicotina o sin nicotina y sin cannabis. Entre 2018 y 2024
el uso de cigarrillos electrónicos en los últimos 30 días aumentó 3 puntos
porcentuales en la población de 15 a 64 años, del 2% al 5%, siendo similar el
uso en hombres y mujeres.
El consumo de estos dispositivos entre la población es un hecho y actualmente nos encontramos con un nuevo escenario, el abordaje para el cese del consumo de estos productos, especialmente del consumo de los cigarrillos electrónicos (CE), que está prácticamente inexplorado.
Y a pesar de que la población muestra interés en dejar de vapear debido a la preocupación por los posibles riesgos para su salud, no hay evidencia que sustente recomendaciones para ayudar a la población que usa cigarrillos electrónicos con la intención de dejar de usar estos productos.
Revisión Cochrane de 2025, donde
se incluyen nueve ensayos clínicos aleatorizados (ECA). En seis de ellos, los
participantes se abstuvieron de fumar cigarrillos de tabaco al inicio del
estudio, aunque la mayoría incluyó a algunos participantes que habían fumado
previamente. Ocho estudios incluyeron participantes de 18 años o más, tres
incluyeron solo adultos jóvenes (de 18 a 24 años) y uno incluyó solo a jóvenes
de 13 a 17 años. Tres estudios presentaban un riesgo bajo de sesgo, tres un
riesgo alto y tres un riesgo incierto de sesgo. Los estudios evaluaron la
terapia de reemplazo de nicotina (TSN) combinada, la citisiniclina y la
vareniclina como intervenciones farmacológicas para dejar de vapear en
comparación con placebo o apoyo mínimo conductual o ningún apoyo (grupo
control). Al respecto de las intervenciones farmacológicas para dejar de vapear
nicotina, los datos que exploran la eficacia de la combinación de terapia de
reemplazo de nicotina (TSN) combinada y la reducción del uso de vapeo son
inconclusos debido al riesgo de sesgo e imprecisión, dado que indicó un posible
beneficio, pero el intervalo de confianza (IC) incluyó la posibilidad de ningún
beneficio y un posible beneficio del grupo control. El único estudio que
investigó la citisiniclina no informó las tasas de abandono del vapeo a los
seis meses o más. La vareniclina aumentó las tasas de abandono del vapeo a los
seis meses, pero la evidencia fue de baja certeza. Ningún participante informó
eventos adversos graves (EAG) en los estudios de terapia de reemplazo de
nicotina combinada y del único con el uso de citisiniclina. De los estudios que
investigaron la vareniclina, solo 3 midieron el número de participantes que
informaron EAG y solo un estudio informó de un EAG. Al respecto de las
intervenciones conductuales para dejar de vapear nicotina, se encontró
evidencia de baja certeza de que las intervenciones basadas en mensajes de
texto podrían haber aumentado las tasas de abandono del vapeo a jóvenes y
adultos jóvenes (de 13 a 24 años) en comparación con el grupo de control con un
apoyo mínimo conductual o ningún apoyo. Ningún estudio informó sobre cambios en
el consumo de tabaco combustible a los seis meses de seguimiento o más. Existe
evidencia muy limitada sobre la eficacia y los posibles riesgos de las
intervenciones que combinan apoyo conductual y farmacoterapias para dejar de
vapear.
En un ECA del año 2024 que investiga la eficacia y seguridad de la citisiniclina durante 12 semanas a dosis de 3 mg tres veces al día junto a apoyo conductual para dejar de vapear en adultos que usan cigarrillos electrónicos con nicotina, demostró eficacia para dejar de usar CE al finalizar el tratamiento y fue bien tolerada en la semana 16.
En un ensayo clínico aleatorizado (ECA del año 2023) que investiga la eficacia y seguridad de la vareniclina para ayudar a dejar de vapear en adultos que usan CE, sugiere que puede ayudar a dejar de vapear y tiene un perfil de seguridad aceptable. La vareniclina fue consistentemente superior al placebo en la semana 12 y en la semana 24. Entre las personas que usan CE, la vareniclina duplicó con creces la posibilidad de dejar de vapear en comparación con el placebo. En otro ECA del año 2025 donde se evalúa la eficacia de la vareniclina para dejar de vapear en jóvenes (entre 16 y 25 años) que no fuman tabaco regularmente se vio que el uso de la vareniclina a dosis y tiempo estándar de tratamiento, combinada con una intervención cognitivo conductual, aumentó la abstinencia de vapeo en la semana 24. En ambos estudios los eventos adversos con vareniclina fueron similares a los documentados en ensayos previos e incluyeron principalmente náuseas leves a moderadas, sueños vívidos e insomnio, siendo poco común la interrupción del tratamiento con vareniclina debido a eventos adversos.
Conclusiones
El abordaje para el cese del consumo de cigarrillos electrónicos está prácticamente inexplorado.
Las intervenciones mediante mensajes de texto, en comparación con la ausencia o un apoyo mínimo, pueden ayudar a los jóvenes y adultos jóvenes a dejar de vapear, sin embargo, se necesita más evidencia.
Existen actualmente muy escasos estudios acerca de la eficacia y
seguridad del uso de los medicamentos para dejar de fumar aprobados por la FDA
para ayudar a dejar de vapear en población que usa cigarrillos electrónicos, lo
que dificulta extraer conclusiones. Algunos ensayos
clínicos aleatorizados indican que el uso de vareniclina y citisiniclina incluidas
dentro de un programa para dejar de vapear en población adulta y del uso de
vareniclina en jóvenes pueden resultar en una abstinencia prolongada sin reacciones
adversas graves, pero otros hablan de baja evidencia. Los estudios son escasos
para obtener conclusiones acerca de la verdadera evidencia. Los datos que exploran la eficacia de la combinación de
terapia de reemplazo de nicotina (TSN) y reducción del uso de vapeo son
inconclusos debido al riesgo de sesgo e imprecisión.
Se precisan más estudios con seguimientos más prolongados (más allá de 6 meses) para evaluar la eficacia y seguridad de los fármacos para ayudar a dejar de vapear a largo plazo,
Ningún estudio evaluó el cambio en el consumo de tabaco combustible. Es importante que los estudios futuros midan además este parámetro para valorar adecuadamente la efectividad de la intervención.
Autora: Ana
Mª Furió Martinez
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